26 de Octubre de 2018 | Dra. Ángela García

Me han dicho que tiene Gastroenteritis ¿y ahora?

En algún momento, todos hemos tenido algún episodio de diarrea a lo largo de la vida… En los niños, con muuucho más motivo dada la mayor incidencia de virus en ellos. Pero, ¿Qué es la Gastroenteritis aguda (GEA)?

Bien, la GEA no es más que la disminución de consistencia y/o aumento del número de las deposiciones habituales. Puede presentarse como único síntoma o bien asociarse a vómitos, dolor abdominal y/o fiebre. Para que podamos ponerle el apellido de “aguda” debe ser el episodio inferior a dos semanas, aunque lo más habitual es que se resuelva en aproximadamente una semanita.

La forma de presentación puede variar. Se puede comenzar con fiebre y dolor abdominal y después comenzar con la diarrea pasados unos días. Por ello a veces el diagnóstico no te lo dirán hasta que el cuadro esté establecido como tal. La presencia de vómitos aislados sin deposiciones líquidas no es una GEA, al menos de momento, quizá lo sea pasadas unas horas/días.

La causa más frecuente de la GEA son las infecciones, y dentro de ellas las causadas por virus, en un 80%. Los estudios realizados en Europa, el virus causal más frecuente es el ROTAVIRUS, sobretodo en niños menores de 2 años. Contra este tenemos vacuna no financiada que se administra en lactantes menores de 6 meses (Rotarix y Rotateq). La siguiente causa son las infecciones bacterianas, entre ellas, los el agente más frecuente el Campylobacter y la Salmonela, y sobretodo en mayores de 5 años. Existen otras causas de diarrea mucho menos frecuentes que se sospecharán con la historia clínica, exploración y la evolución.

 

¿Cómo lo diagnosticamos?

Bien, el diagnóstico es clínico, es decir, con la historia y la exploración, no necesitamos ninguna prueba para demostrarlo. Sólo las haremos en casos en los que la evolución no es la que esperamos o encontramos algún dato que nos haga sospechar que no es una GEA infecciosa sin más y que el diagnostico distinto nos vaya a cambiar de actitud, es decir, ponerle algún tratamiento diferente.

 

¿La GEA tiene tratamiento? 

Pues como hemos comentado antes, el 80% de las GEAs son causadas por virus, por tanto, el 80% de las GEAs NO tendrán tratamiento, salvo las medidas higiénico-dietéticas que comentaremos. Sólo en contadas ocasiones, incluso las de origen bacteriano se tratarán con antibióticos, como es en los siguientes casos:

  • Casos severos de diarrea enteroinvasiva (deposiciones con sangre y moco y fiebre elevada)
  • Pacientes inmunodeprimidos o sospecha de bacteriemia.
  • Lactantes menores de 3 meses con fiebre.
  • Diarrea acuosa con antecedente de viaje a zona con cólera.

Y finalmente, en las poquitas que no son de origen infeccioso (virus/ bacterias) ya te dirá tu pediatra si hay que hacer alguna prueba y cuál es el tratamiento específico.

 

Y, ¿Qué podemos hacer en casa si tiene una GEA?

Bien, el principal riesgo de una GEA es la deshidratación, así que todas las medidas van a ir encaminadas a paliarla.

En caso de que esté con vómitos es importante hacer bien la pauta de rehidratación: Inmediatamente después del vómito no ofrecer líquidos hasta pasada una hora. En la siguiente hora se ofrecerá pequeños sorbitos bien de agua o de suero de rehidratación oral (suero oral) cada 5 minutos. Si tras una hora comprobamos tolerancia podremos ir aumentando las cantidades y comenzar con pequeños pedacitos de sólidos (por ejemplo yogur, pan, york..), si tolera, iremos progresando en la alimentación. Si vuelve a tener otro vómito habrá que volver a empezar.

Normalmente los vómitos suelen desaparecer en los primeros días (1-2º). Así que si lo único que tolera son líquidos “a poquitos” no preocuparse en exceso, lo importante es la hidratación.

En caso de diarrea, si no tiene vómitos, no hay que hacer esos tiempos de espera. Ofrecer suero oral tras cada deposición abundante para reponer las pérdidas. Hay muchos sabores y marcas de suero, si alguno no le gusta, hay otras opciones. Si no tiene muchas deposiciones (más de 3-4 al día) con agua puede ser suficiente. Nunca forzar al niño a comer ni a beber, pero sí ofrecerle muchas veces en pequeñas cantidades durante todo el día.

En cuanto a otras bebidas (tipo Aquarius, bebidas energéticas, refrescos, sueros caseros preparados…) NO están recomendados. El suero de rehidratación oral es la bebida idónea para reponer esas pérdidas de más.

Si el niño tiene fiebre o dolor abdominal podemos darle PARACETAMOL mejor que ibuprofeno (pues no irrita la mucosa intestinal), a dosis habituales.

 

¿Y LA DIETA? ¿DIETA ASTRINGENTE?

Muchos papas vienen a la consulta diciendo que el niño esta aburrido de comer patata hervida, arroz y pan tostado, que no quiere comer.

Bien, NO HAY QUE HACER UNA DIETA ASTRINGENTE COMO TAL. Si el niño tiene hambre y no vomita, podrá hacer una dieta prácticamente normal, evitando bebidas y alimentos muy azucarados (refrescos, zumos industriales, pastelería) o muy grasos. 

Es cierto que una dieta astringente puede favorecer el disminuir el número de deposiciones, pero ni es imprescindible ni es bueno que prolongue demasiado tiempo esa dieta ya que no se le está aportando otros nutrientes que sí son necesarios.

Para los lactantes, si están con el pecho, nada de suspender el pecho. Lo que habrá que ofrecerle pequeñas cantidades y muy frecuentes. Y los que estén con leche de fórmula no será necesario que la cambien, salvo indicación médica, ni que se rebaje con agua como se hacia antiguamente.

 

¿Qué es lo que tengo que vigilar? ¿Y por qué motivo tendría que ir a urgencias?

Lo más importante que hay que vigilar son los signos de deshidratación. Si el niño esta tolerando bien líquidos, no tiene vómitos continuos durante varias horas y orina con regularidad no hay porqué preocuparse, aunque lleve 6 deposiciones líquidas. Ahora, si veis que el niño tiene muchos vómitos continuos, tiene la boca y los labios secos, lleva muchas horas sin orinar, llora sin lágrima, ojos hundidos o está postrado, éstos son signos de deshidratación y deberá acudir al pediatra.

También deberá acudir si:

  • Vómitos repetidos, incluso haciendo bien la pauta de rehidratación.
  • Presencia de sangre en varias deposiciones.
  • Fiebre alta de difícil control.
  • Dolor abdominal que no se controla con paracetamol.

 

¿Mandamos al niño a “ la guarde” o al colegio? Sobretodo en estas situaciónes el sentido común es lo más importante. Si el niño está con fiebre o dolor abdominal, o mucha diarrea que le va a limitar su actividad habitual, es mejor que se quede en casa, por supuesto. Pero si el niño esta “tan pichi” con 3 cacas líquidas y se encuentra bien, ¿porqué no?. A esto tengo que hacer hincapié en la importancia de la higiene y del lavado de manos para evitar trasmisiones, ya que como cualquier virus, es contagioso.

Para quien quiera ampliar más sobre ello:

https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2015-01/gastroenteritis-aguda/

https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/gastroenteritis_aguda.pdf

VOLVER