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20 de Mayo de 2019. | Dra. Ángela García

"Moluscum Contagiosum" Estos moluscos no se comen.

El Moluscum Contagiosum, más comúnmente llamado Moluscos, es una enfermedad benigna producida por un virus (moluscum) que afecta a la piel. Es una causa frecuente de consulta en atención primaria. Se trata de unas vesiculitas pequeñas con el centro hundido (umbilicado), como aparecen en la imagen, que pueden aparecer desde una a más de 20.

¿Cómo lo diagnosticamos? Pues mirándolo, identificar el tipo de lesión y ponerle el nombre. No se necesitan pruebas para confirmarlo, así que confíen en sus pediatras.

¿Asocia otros síntomas? No suele producir otros síntomas, salvo ocasionalmente picor (prurito), por eso es tan importante cortar las uñas para que no se rasgue y se extienda a otras partes del cuerpo la lesión, dónde podrían aparecer otras vesiculitas.

¿Puede complicarse? Normalmente no se complica. Puede ocurrir que se sobreinfecte con el rascado o en personas con dermatitis atópica que les produzca más picor y eccema alrededor.

¿Con qué se trata? Bien, “los moluscos” como hemos mencionado están producidos por virus, y como bien sabéis la mayoría de los virus no tienen tratamiento, por lo tanto es una enfermedad que con el tiempo tu cuerpo se inmuniza y lo acaba eliminando y ganado la batalla. Es cierto que puede tardar desde 6-9 meses en desaparecer, incluso a veces, hasta años. Por eso en ocasiones nos planteamos tratarlas simplemente para acelerar su curación o acabar con él. Podemos encontrar diferentes maneras de tratarlos:

  • Curetaje, es decir, destrucción física de las lesiones con una cucharilla bisturí con la que se raspa y se elimina cada lesión. En este caso como es un procedimiento doloroso se aplicaría una crema anestésica (EMLA) una hora antes bajo oclusión con papel film esa zona. Es la técnica más rápida pero más molesta.
  • Agentes tópicos: producen una respuesta inflamatoria local, que causan irritación y, en ocasiones, cambios en la pigmentación. En este caso, tendríamos el Hidróxido de potasio al 10% como lleva el “Molusk” por ejemplo.
  • Otros tratamientos muy poco habituales como tratamiento sistémico o modificadores de la respuesta inmunitaria para pacientes también poco habituales con otras enfermedades concomitantes.

Cualquiera de las dos opciones (tratar o no tratar) son igualmente válidas y a valorar en función de la afectación de la calidad de vida del niño, localización y entorno.

Y, ¿qué es lo que hago yo? Pues igual, algunos los trato y otros no. Así que quedaros con que son lesiones benignas y que, pasado un tiempo, se van.

 

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