lactancia materna
29 de Julio de 2020 | Dra. Ángela García

Problemas con la Lactancia Materna. Te ayudamos a identificarlos y truquillos para solucionarlos.

La lactancia materna no siempre es fácil. Al principio puede ser dolorosa pero eso no debe ser siempre así, y si es así, habrá que mirar el porqué.

Será muy importante la buena técnica de agarre al pecho para que la lactancia no produzca dolor.

Lo más importante: Signos de buena técnica de agarre:

  • El niño agarra de forma que es más visible la areola por encima que por debajo de la boca del lactante.
  • Boca del bebé muy abierta, unos 120°.
  • Los labios deben estar evertidos, es decir, hacia fuera.
  • El mentón debe estar tocando o casi tocando el pecho.
  • Las mejillas redondeadas, llenas, cuando succiona. No hundidas.
  • Oreja, hombro y cadera alineada. 

 

Comenzamos con algunos problemillas que podemos encontrarnos durante el periodo de lactancia.

 

1.    “Se queda dormido... ¿no quiere mamar? ¿tengo que despertarlo?”

Algunos bebés los encontramos más adormilados. Tras el nacimiento hay un periodo de unas dos horas (periodo sensitivo) en el que el bebé se encuentra muy activo y despierto, será muy importante hacer, en este momento, el “piel con piel” para estimular su agarre y succión del pezón. Una vez pasado este periodo le sigue una fase de sueño o letargo que puede durar entre 24-36horas.

Será mucho más habitual y más marcado en los recién nacidos que nacen con menor peso (menos de 3 kilos) o prematuros tardíos (34-37 SG) que les costará más el enganche al pecho. Están más flojitos y se duermen con mayor facilidad, ¡cuesta despertarlos!. ¡Ánimo! Hay que ser insistente y constante y hay que intentar despertarlos cada 2-3 horas los primeros días hasta que vayan cogiendo peso, recuperen su peso al nacer y se establezca la lactancia materna como tal. Una vez superada esta primera etapa y comprobación de la ganancia de peso ya no habrá que despertarlos.

Si la succión es muy escasa podremos estimular la producción de leche con sacaleches durante los primeros días.

Evitaremos interferencias como chupetes, biberones o tetinas. Si no se engancha al pezón le ofreceremos con la técnica “dedo-jeringa” o con cucharita.

Habrá que vigilar el número de micciones, deposiciones, control de peso y valoración en 48-72h tras el alta de la maternidad.

 

 

2.    “Ha perdido peso, ¿qué tengo que hacer?”

La pérdida de peso en los primeros días es normal hasta un 7-10% del peso al nacer. Más de eso, habrá que vigilar el porqué (escaso contacto madre hijo, escasas tomas, fallo en la técnica de lactancia, estrés materno, bebé muy adormilado, bebés enfermos…) Lo normal es que a partir del 3-4º día comiencen a ganar, y en torno al 7-10º día recuperen el peso al nacer. Si no es el caso, y se descarta enfermedad o problemas con la lactancia , podremos suplementar con leche de madre ofreciendo con jeringa hasta la recuperación del peso al nacer.

 

 

3.    “Me duelen los pezones”

Durante el amamantamiento de los primeros días es muy habitual. Es intenso pero breve, atenuándose tras las primeras succiones del niño en cada toma y desaparece a lo largo de los días si el agarre es adecuado.

Si este dolor persiste, la mayoría de las veces se debe a un mal agarre, es importante que te supervise un profesional de la salud para que te indique los errores que puedes estar cometiendo. Arriba te hemos puesto las indicaciones de un buen agarre.

Otras veces, si es chiquitín, su boquita también puede ser más pequeña y en consecuencia no se agarre bien al pezón, por lo que puede producir dolor. En este caso, armarse de paciencia, cuando crezca un poco dolerá menos, porque se adaptará mejor. Puedes usar unas pezoneras o extraerte la leche y ofrecérsela en vasito o jeringuilla. No desesperes, sólo será al principio.

Es frecuente que veamos grietas en los pezones, deben desaparecer en las primeras semanas, si no, consulta a tu matrona o pediatra que vean como realizas la toma porque lo más probable es que sea por un fallo en el agarre.

A veces tendemos a presionar la parte superior del pecho para que al niño le quede despejada la nariz porque nos da la sensación de que se le tapona con nuestro pecho. No hagas eso. Te producirá mal agarre y como consecuencia grietas. Si le ocluye la nariz puedes presionar sus nalgas hacia tu cuerpo o desplazarlo ligeramente en dirección hacia el otro pecho, de esta manera extenderá un poco su cuello y al cambiar de ángulo liberará su nariz.

Entre otras causas que pueden producir grietas, encontramos, traumatismos sobre el pecho secundarios a la retirada del bebé cuando todavía esta succionando, dermatitis, infecciones, frenillo lingual, ingurgitación mamaria, uso excesivo del sacaleches, aplicación frecuente de pomadas, lavado excesivo del pezón, síndrome de confusión por introducción de chupetes o biberones…

Para las grietas puede aliviarte el aplicarte la propia leche alrededor del pezón, poner lanolina en las pezoneras, apósitos de gel de glicerina o bien aceite de oliva en los pezones que es bacteriostático y antiinflamatorio. La opción que más te guste.

 

 

4.    “Me estallan los pechos”.

Puede ocurrir que en los siguientes días al parto notes una distensión y edema en la glándula mamaria, lo que se llama INGURGITACIÓN MAMARIA.

Factores que predisponen esta situación son:

  • Separación prolongada entre la madre e hijo y retraso en las primeras succiones.
  • Limitación del tiempo de succión.
  • Frecuencia escasa entre tomas.
  • Suplementación precoz de las tomas con fórmula adaptada.
  • Administración excesiva de líquidos a la madre durante el parto.
  • Cirugía de mama previa.

 

¿Y que podemos hacer? Lo mejor será la prevención:

  • Puedes aplicar calor local mediante una ducha templada o compresas húmedas calientes con un masaje circular (facilita la salida de la leche).
  • Tras la toma, aplicar frío ya que tendrá efecto vasoconstrictor y antiinflamatorio.
  • Si la mama está muy tensionada y dificulta la succión, se recomienda extraer un poco de leche para ablandar el pecho.
  • Usa sujetadores poco prietos pero que sujeten el pecho.
  • Puedes tomar analgesia: Ibuprofeno cada 6-8h si es necesario. 
  • En caso de estar ya instaurada la ingurgitación mamaria con gran distensión y edema no apliques calor ni frío. Lo mejor será realizar el masaje “Presión inversa suavizante”: Consiste en empujar el edema bajo la areola hacia atrás para que quede menos tensa esta zona. Para ello utiliza el 2º, 3º y 4º dedo de ambas manos y presiona a ambos lados del pezón (entre la areola y la mama) varias veces (unos 10-20 min) hasta notar que se libera un poco la zona.

Te dejo el link de un vídeo para que puedas verlo https://www.youtube.com/watch?v=ClgskzjpGvg

 

 

5.    “Me pide a todas horas… ¿Tendré suficiente leche?”

A lo largo de la lactancia hay momentos en los que el bebé parece que demanda constantemente y nos puede dar la sensación de que no se termina de saciar. A esta situación lo llamamos CRISIS DE LACTANCIA.

Estas crisis suelen presentarse a las 3 semanas, al mes y medio y a los tres meses de edad, pudiendo también aparecer a los 4-6 meses, momento a partir del cual ya no suele aparecer.

Esto es debido a periodos de mayor necesidad de crecimiento y regulación interna de la glándula mamaria. El niño necesita más calorías, de manera que necesita aumentar la producción de leche y para ello realizará más tomas para estimular esa producción.

¿Cómo sabremos que nos encontramos en este momento?

Pues bien, veremos que el niño:

  • demanda el pecho con más frecuencia,
  • hace tomas muy largas y otras más cortas de lo normal,
  • se encuentra nervioso y lloroso,
  • al pecho parece incómodo, con tirones del pezón y arqueamiento,
  • se distrae fácilmente.

Así, la madre también experimentará:

  • el pecho más flácido,
  • la impresión subjetiva de menor producción de leche,
  • el miedo de la escasa ingesta por parte del bebé.

 

La crisis de los 3 meses es la más frecuente y duradera. En estos momentos la producción se inicia con la succión del bebé, lo que supone que en las primeras succiones no consigue nada y esto le pone nervioso. Ya no notas que el pecho esté lleno, ni tienes pérdidas de leche como tenías hasta ahora. El sistema es más maduro, produces si se necesita. Además sobre esta edad el niño empieza a explorar alrededor y se distrae fácilmente a lo largo de la toma.

¿Soluciones? Adaptarse al bebé:

  • Ofrece tomas con más frecuencia hasta que se regule de nuevo.
  • No esperar a que llore para darle la toma, se enfadará más y le costará más engancharse.
  • Hacer la toma en un sitio tranquilo sin muchos estímulos.
  • Intentar no dar suplementos de leche de fórmula ya que será más fácil que te rechace posteriormente el pecho al encontrar una manera más sencilla de conseguir su alimento.
  • Pero sobre todo mucha paciencia, porque en unos días tu producción se habrá adaptado a sus necesidades y volveréis a estar mucho mejor ambos. Si no es así, deberás consultar con tu pediatra por si hubiera algún otro problema.

 

 

6.    “¿Ya no quiere mi pecho?”

Puede ocurrir que en algún periodo de la lactancia el niño rechace el pecho de forma súbita e inesperada, cuando hasta ese momento tomaba bien. Es lo que llamamos HUELGA DE LACTANCIA.

Nos encontramos ante un falso rechazo en situaciones normales en las que el bebé no desea mamar, como el adormecimiento tras el nacimiento o la sensación de saciedad tras la toma.

En cuanto al rechazo real habrá que diferenciar si es siempre del mismo pecho, en cuyo caso, suele deberse a causas locales (mastitis, pezón plano, dolor en zona de apoyo…) o bien de ambos pechos, que es lo que sería propiamente la huelga de lactancia. Se trata de una situación de desinterés por el pecho con distracciones en las tomas, estas son breves e interrumpidas, llanto y rechazo al pecho que suele aparecer a partir de los 4-6 meses. El pediatra te hará una serie de preguntas y hará una valoración diagnóstica. En cuanto a la exploración, nos encontraremos ante un niño sano con limitación de la sintomatología a las tomas.

 

¿Y porqué ocurre esto? Pues varias razones, a veces superpuestas y a veces no se llega a determinar la causa.

  •  Causas en el niño: erupción dental o lesiones en la boca, infección de vías altas, otitis, dolor en zona de apoyo, distracciones durante la toma o separación brusca de madre e hijo.
  •  Causas en la madre: enfado de la madre por mordisco durante la toma, cambio de las rutinas (incorporación del trabajo, mudanza…), horarios restringidos, entorno ruidoso o cambio en el sabor de la leche por medicamentos o alimentos.

 

Si se llega a conocer la causa, se trata. Debemos tranquilizar a la mamá y reforzar su confianza. Aseguraremos la ingesta y revisaremos al niño con más frecuencia. El proceso suele durar unos 4-7 días. Mientras tanto te sugerimos estas recomendaciones:

  • Da el pecho el lugares tranquilos, poca luz y ruido.
  • No fuerces al niño y ten mucha paciencia.
  • Tómate el tiempo suficiente para cada toma.
  • Puedes ofrecer el pecho mientras el niño duerme o se encuentra adormilado.
  • Varía las posturas, mece al niño.
  • Abraza al niño antes de la toma, se sentirá más tranquilo.
  • No abrigues en exceso al niño.
  • Si el rechazo es total, deberás extraerte la leche varias veces al día y ofrecérsela con jeringuilla o cuchara. Biberones mejor no.

 

 

7.    "Dolor en el pecho y fiebre".

En ocasiones puede ocurrir que se inflame uno o varios lóbulos de la glándula mamaria, producido por la retención de leche, y puede acompañarse o no de infección (sobrecrecimiento bacteriano). A esto le denominamos MASTITIS.

Entre los factores predisponentes encontramos:

Factores que predisponen a la mayor retención de leche:

  • Tomas poco frecuentes o programadas.
  • Obstrucción de conductos lácteos.
  • Separación de tomas de forma súbita.
  • Agarre inadecuado con extracción ineficaz de la leche.
  • Separación entre la madre y recién nacido en las primeras 24h de vida.

Factores maternos como malnutrición, grietas, variaciones de la anatomía de la mama (pezón plano o invertido), estrés…

Otros factores como higiene inadecuada, uso de chupetes que reemplazan las tomas, abuso de pomadas antifúngicas y abuso de sacaleches.

 

¿Cómo puedes identificarlo? Pues notarás síntomas locales como dolor mamario y signos de inflamación (calor y enrojecimiento), y síntomas sistémicos como la fiebre, decaimiento, dolores articulares, náuseas, escalofríos (parecido a un cuadro gripal)

El tratamiento se basa en medidas generales como conseguir vaciado adecuado del pecho y el uso de antiinflamatorios. Si el cuadro persiste más de 24 h o no es favorable se planteará tratamiento antibiótico. Ojo! El bebé SÍ podrá tomar la leche de ese pecho con mastitis.

 

 

 8.    “Tengo un bultito ROJO y doloroso en el pecho”.

En ocasiones podemos encontrarnos, como consecuencia de un vaciado defectuoso de un lóbulo mamario o por excesiva presión del sujetador, con una OBSTRUCCIÓN DE UN CONDUCTO. A diferencia de la mastitis no se presenta con fiebre ni otros síntomas generales.

¡Vamos a solucionarlo! Se tratará de drenar bien ese lóbulo. Para ello, coloca al bebé de manera que la barbilla apunte hacia la zona obstruida, pues la porción de pecho que queda bajo la barbilla es la que mejor se drena. Aumenta la frecuencia de las tomas, masajea la zona moviendo los dedos hacia el pezón y si no se consigue eliminar la obstrucción usa el sacaleches. Si te duele toma ibuprofeno.

 

 

9.    “Tengo un punto BLANCO y doloroso en el pezón”

También llamado PERLA DE LECHE. Es la obstrucción de un conducto en el pezón. Produce mucho dolor y puede modificarse su tamaño con la succión. Se transforma en costra normalmente y se desprende en menos de una semana. Su origen suele ser por un traumatismo o infección.

Para facilitar que se desprenda puedes aplicar calor local antes de la toma y tomar probióticos. Y, en caso de que la duración sea mayor, habrá que drenarlo en un centro hospitalario.

 

 

10.    ¿Y si produzco poca leche? HIPOGALACTÍA.

La hipogalactía es la baja producción de leche y es uno de los principales motivos de un destete precoz. Por ello será importante reconocerla y tratarla para evitar un cese prematuro de la lactancia.

Sin embargo, es muy frecuente que muchas mujeres piensen que producen poca leche malinterpretando los signos que observan en su bebé (como por ejemplo el llanto excesivo, el sueño discontinuado, la discordancia entre la ganancia de peso que debe tener el bebé con el ideal de los padres…)

Para saber si es una verdadera hipogalactía deberemos fijarnos en ciertos factores dependiendo de la edad del niño, que serán nuestros signos de alarma:

1. En el primer mes de vida:

  • Pérdida mayor de 7-10% de su peso al nacer.
  • No inicia recuperación del peso tras los primeros 4 días.
  • No recupera el peso del nacimiento en la 2º-3º semana de vida.
  • Menos de 4 deposiciones (entre 4º día y 4º semana de vida)
  • Micciones escasas y concentradas (después del 4º día)

2. A partir del mes de vida:

  • Vigilar la ganancia de peso y estado general del bebé.
  • Valorar si existen signos de succión nutritiva (reflejo de eyección, patrón del ciclo de succión, deglución y respiración, sonido de la deglución …)

 

Entre las causas de verdadera hipogalactía encontraremos causas hormonales, glandulares y técnica de lactancia inadecuada.

Si compruebas que tu bebé no gana peso y tienes la sensación de baja producción de leche consulta a tu pediatra o matrona para determinar la causa, si la hubiere, e intentar poner solución.

 

En cuanto a los Galactogogos (sustancias que aumentan la producción de leche), su uso es controvertido. Existen dos tipos:

  • Farmacológicos (metoclopramida y domperidona). No existe suficiente evidencia, los estudios son pocos y de baja calidad y además no están exentos de potenciales efectos adversos.
  • Herbales. Como fenogreco, galega, cardo mariano, avenas, diente de león, mijo, anís… Existen pocos estudios que avalen su utilización. Se desconoce su mecanismo de acción y efectos secundarios.

 

Ante todo, animaros con la lactancia materna, que aunque habéis visto, podemos encontrarnos baches en el camino, casi siempre tienen solucón. Que sí, que al principio es duro no, durísimo, pero merece la pena y es el mejor alimento que podemos ofrecer a nuestros hijos y no os arrepentiréis. Pero ¡ojo! no es la única opción, así que si por algún motivo no se puede, no desesperéis ni os sintáis culpables, seguirás siendo la mejor mamá para tu bebé.

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