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16 de Noviembre de 2020 | Dra. Ángela García

Alergia a las proteínas de la leche de vaca.

Aprovechando que a mi hija la he diagnosticado de una Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca (APLV) (“en casa de herrero…”) os cuento en qué consiste, cuándo hay que sospecharlo y cómo hacer el seguimiento.

La APLV es la alergia alimentaria más frecuente en los niños menores de un año.

Dependiendo del mecanismo inmunológico de producción de la alergia puede dividirse en dos grupos: las APLV mediadas por IgE (una inmunoglobulina que tenemos que se aumenta en sangre en situaciones de alergia) o no mediadas por esta inmunoglobulina (y por ello difícilmente detectable con pruebas analíticas).

Se trata de una reacción exagerada del sistema inmunitario a las proteínas de la leche de vaca.

 

Y ¿como puedo saber si mi bebé tiene APLV? Pues bien existen distintas formas de presentarse esta alergia, por ejemplo:

  • Sangre en heces, en este caso le llamamos Proctocolitis alérgica a las PLV.
  • Otras veces podremos ver una clínica más larvada con rechazo a las tomas, vómitos intermitentes y estreñimiento o diarrea de más de 15 días, en este caso lo llamamos Enteropatía inducida por PLV.
  • Y otra presentación mucho más grave, vómitos repetidos tras 1-4 horas de la ingestión de PLV sin presencia de síntomas cutáneos ni respiratorios, que la llamamos Enterocolitis inducida por proteína de la leche de vaca (FPIES).

Estas tres formas de presentación son no mediadas por la IgE que son las más frecuentes, especialmente la Proctocolitis alérgica (la que tiene mi hija).

Pero como os he comentado existen otras formas en las que la IgE interviene y tienen otra manera de manifestarse como síntomas respiratorios y cutáneos, desde formas leves como prurito (picor) oral, erupciones peribucales, hasta anafilaxia, dificultad respiratoria tras la ingesta etc… afortunadamente mucho menos frecuentes.

Un consejo, si piensas que tu hijo pueda tener alergia a la proteina de la leche de vaca, ve a un gastropediatra, no comiences a hacer dieta de forma libre, porque probablemente no lo hagas bien, y porque muchas veces llegáis a la consulta con muchos cambios de alimentación en la mamá o en el niño que resulta dificil valorar y además nos retrasa el diagnóstico.

 

¿Cómo lo diagnosticamos?

Depende… Si pensamos que pertenece al grupo de las no IgE mediadas la única forma de diagnosticarlo es retirar la PLV, ver que desaparecen los síntomas y después de 2-4 ó 6 semanas (en función de la clínica) hacer prueba de provocación reintroduciendo la PLV de forma gradual. Si aparecen de nuevo los síntomas ahí tenemos el diagnóstico de confirmación.

En caso de las IgE mediadas, podremos detectar esta inmunoglobulina específica a la leche de vaca elevada en sangre y con la correlación entre los síntomas y la ingesta y desaparición de los síntomas tras la exclusión ya tendremos también nuestro diagnóstico.

 

Y ahora que me han dicho que tiene APLV, ¿Qué hacemos?

Pues no hay otra manera que retirar esta proteína de la leche de vaca de la dieta. También habrá que retirar la de cabra y oveja ya que sus proteínas se parecen mucho a las de vaca y nuestro cuerpo “las confunde” tomándolas como iguales, pudiendo producir la misma sintomatología (llamado reacción cruzada)

Si el niño tomaba Lactancia Materna la mamá deberá hacer dieta exenta en PLV. Si el niño tomaba leche de fórmula le daremos como primera opción Fórmulas Extensamente Hidrolizadas (FEH) y otras opciones son fórmula hidrolizada de arroz o fórmula de soja (evitando esta última en lactantes menores de 6 meses).

Si el bebé toleraba alimentos en cuyo etiquetado pone “puede contener trazas de leche” puede seguir tomándolo, en caso contrario se restringirán estos alimentos también bien en la madre si está amamantando o en el niño si ya está con alimentación complementaria.

¡Ojo! Las fórmulas parcialmente hidrolizadas y las bebidas vegetales no deben utilizarse en el tratamiento de lactantes con APLV.

 

¿Y esto es para siempre? Nooo… gracias a Dios la mayoría de las APLV se resuelven en los primeros años de vida de forma espontánea, en casi un 80% antes de los 2 años y un 90% a los 6 años. Pero sí, un pequeño porcentaje hará una alergia permanente, y por tanto, deberán continuar con la dieta sin PLV.

En algunos casos graves en los que no se adquiere la tolerancia, se puede optar por la inducción a la tolerancia oral (ITO) o Inmunoterapia oral para así evitar estas reacciones alérgicas con la ingesta accidental de PLV, pero esto siempre se hará en centros de referencia.

 

Entonces… ¿Cuándo introducimos la PLV?

La exención de la proteína de la leche de vaca en la dieta será variable, deberá mantenerse de entre unos 3-6 meses desde el diagnóstico en casos leves hasta 12 meses en los casos más graves. Si la respuesta a la introducción de la PLV es desfavorable, es decir, aparecen de nuevo los síntomas, habrá que continuar con dieta exenta e intentarlo de nuevo a los 6-12 meses después.

En caso de las IgE mediadas, podremos probar introducir la PLV cuando esta sea negativa en sangre o las pruebas cutáneas negativas (prick test).

¿Cómo haremos esa introducción? Poco a poco. Tu gastropediatra te dará las pautas. Si los síntomas fueron leves se podrá hacer en domicilio de forma lentamente progresiva comprobando tolerancia. Si los síntomas fueron graves tendrá que hacerse en un medio hospitalario bajo supervisión médica.

En caso de haber tolerado la introducción de PLV, ¡enhorabuena! Ya puedes hacer dieta libre.

 

Por último, sólo animaros con el proceso de la dieta. Si eres tú, la mamá, que estas haciendo la dieta ¡ánimo! Es difícil seguirla, lo sé profesionalmente y por propia experiencia, pero la lactancia merece la pena. Y si es tu bebé quien la hace, tranquila, lo más seguro es que prontito la supere y todos podáis volver a la dieta libre. 

¡Un abrazo!

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